domingo, 16 de agosto de 2026

ELEXTRAÑO CAPITULO 2




CAPÍTULO 2. EL EXYTRAÑO HISTORIA BREVE
Soy Pablo. Mi hermano es Juan y mi hermana, Verónica. Hoy es jueves, el día en que papá Antonio viene a ver a su único hijo, Antonio II. Lo hace porque, un jueves, a eso de las cuatro de la tarde, Verónica había muerto diez años atrás. Esperábamos con mucha insistencia su llegada para que nos contara la historia del Extraño.
Realmente no era un cuento, pues aquel personaje andaba por distintas partes del mundo.
Llegó papá, nos bendijo, miró a Verónica y meditó. Luego se fue a ver a su hijo Antonio y después regresó al balcón para sentarse en aquel viejo sillón. Había pertenecido a su esposa. Se lo dio a su hijo con la condición de que lo colocara en un lugar donde él pudiera usarlo los jueves, cuando viniera a visitar a la familia.
Mi madre, Lucía, le preparaba una taza de café sintético y unas galletas eugenéticas. Mientras esperaba, nos agrupábamos alrededor de él. No hablaba; meditaba mientras se deleitaba con aquellas frituras sintetizadas.
Nuestro abuelo nunca había podido apartarse de Verónica. Al dormir, guardaba el espacio y la almohada, junto con la ropa de dormir de su esposa, en el lado derecho de su cama. Durante el día siempre había un cubierto y una silla en la mesa para ella. No se sentaba si no tenía un espacio reservado para aquel ser que adoraba.
—Papá, ¿nos vas a contar algo del Extraño?
Y aquí comienza su clase, pues nunca olvidó su profesión de maestro de la conducta. Preparaba un bosquejo que estudiaba mientras daba su clase. Era más que una mera conversación.
—Hijos, la pasada semana les hablé hasta donde había llegado el conocimiento científico. Hoy nos toca hablar brevemente de nuestra historia como pueblo, ver la conducta colectiva y hasta dónde llegó. La razón de la existencia de ese Extraño está relacionada con ambas cosas.
»Nací en una islita del Caribe llamada Puerto Rico, colonia de una nación que iba perdiendo su posición de jerarca del mundo. Otras naciones asiáticas la habían superado. Ya no teníamos las ayudas del colonizador y aquel Puerto Rico empezó a quitarse lo de “rico”.
»Al perder mi trabajo, me vine a Buenos Aires. En este país tan vasto, por lo menos es más fácil sobrevivir.
»En mi país hubo grandes transformaciones en el siglo XX que se agravaron en el siglo XXI, a partir de 2026.
»A principios del siglo XX, los americanos nos invadieron. Salimos de ser colonia española para convertirnos en colonia americana.
»Nuestra gente era pobre, pero muy buena. Estaba dividida en dos grandes zonas: la urbana y la rural. En la zona urbana estaban los comerciantes, la administración municipal y la Iglesia, principalmente la católica, que ejercía una poderosa influencia sobre la gente. También estaban los obreros y trabajadores de distintos oficios: carpinteros, herreros, zapateros, costureras y muchos otros.
»La comunidad rural estaba asociada con la agricultura. En la costa norte predominaba la caña de azúcar, mientras que en la zona montañosa se cultivaba café, principalmente en manos de hacendados. Algunos poseían vastas cuerdas de terreno; otros tenían menos de treinta cuerdas.
»Yo viví en Quebradillas, en la costa norte, donde los principales productos agrícolas eran la caña de azúcar y el tabaco. Los pequeños agricultores dependían de sus vecinos, mientras que los grandes empleaban obreros para el corte de la caña.
»Aquellos obreros caminaban varios kilómetros cargando sus comidas: café prieto, batata, yuca, maíz, sorullos y bacalao deshidratado al sol.
»Era una vida de mucho trabajo y poco dinero. Llegaban a sus casas muy cansados. Eran familias numerosas y casi no alcanzaba lo ganado para vestir y alimentar a todos. Muchos de sus hijos andaban descalzos y usaban ropa que había pasado de los hijos mayores a los menores.
»Aquel trabajo era principalmente durante el tiempo de zafra, desde el mes de enero hasta julio. Al finalizar la zafra comenzaba la temporada muerta. Solo trabajaban quienes preparaban el terreno para la próxima zafra. Los demás tenían que buscar trabajo en las fincas del barrio.
»A veces cobraban; otras veces trabajaban para poder conseguir el sustento de su familia. Parte de la familia también trabajaba en la finca. Allí tenían un buen desayuno, abundante y sencillo: sorullos de maíz, a veces pan y un pote de café.
»A las nueve de la mañana les daban jugo de limón, naranja o naranja dulce. Al mediodía recibían un almuerzo típico, que podía incluir carnes ahumadas o carnes conservadas en salmuera.
»Ellos comían abundantemente durante la jornada, pero muchos de aquellos trabajadores no tenían nada preparado para la comida cuando regresaban a sus hogares.
»Los dueños de las fincas tenían hortalizas, batata, yuca, ñame, maíz y leche. Siempre los obreros procuraban llevar algo de aquellos productos a sus casas.
»Aquella era la vida de nuestro pueblo: mucho trabajo, familias numerosas y muy poco dinero. Sin embargo, también existía solidaridad entre vecinos y compañeros de trabajo. La necesidad obligaba a ayudarse unos a otros.
»La única diversión eran las fiestas tradicionales y el trago de caña producido por los alambiques. Los alambiqueros también obtenían sus ingresos de aquel alcohol casero.
»Cuando entraron las guerras y escasearon los productos, los más afectados fueron los habitantes de las zonas urbanas. Hubo personas que acapararon muchos artículos y se hicieron ricas.
»Aquellas guerras nos quitaron muchas vidas: padres, hijos y otros familiares. A las familias de los muertos se les daba una compensación económica. A los fallecidos se les rendía una gran ceremonia, con marchas, trompetas y, creo recordar, hasta tiros al aire. Inclusive participaba una orquesta militar, con muchos redobles de tambores.
»Aquellos acontecimientos fueron dejando profundas huellas en la conducta de nuestro pueblo. La pobreza, las guerras, la escasez y las desigualdades fueron cambiando poco a poco nuestra manera de pensar y de relacionarnos.
»Pero después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo comenzó a cambiar de una manera que nadie esperaba.
»En Puerto Rico surgió el nuevo modelo político llamado Estado Libre Asociado, acompañado de un proyecto económico conocido como “Manos a la Obra”. Comenzaron a llegar fábricas y desarrolladores extranjeros. Entre ellos estuvo la Bacardí, mientras se establecían leyes que afectaban a los alambiqueros y se transformaban las antiguas formas de producción.
»Se instalaron distintos tipos de fábricas. En muchos casos se pagaban salarios bajos, pero se ofrecía trabajo a muchas personas. Aquella época no fue solamente de dificultades y pérdidas; también trajo algunas cosas buenas.
»Muchos pudieron estudiar. Mejoraron las comodidades de los hogares. Llegaron las neveras, las estufas, los televisores y los inodoros dentro de las casas. La gente comenzó a vestir mejor y, según pasaba el tiempo, entraron las calculadoras y después las computadoras.
»El mundo también comenzó a mirar hacia el espacio. Fuimos a la Luna y la cosmología cambió nuestra visión del universo.
»También cambió nuestra cultura. Pasamos del bolero al rock y del rock a la salsa. Pero no solamente cambiaron la música y las costumbres. También comenzaron a cambiar los valores: de lo honesto a lo corrupto, del trabajo a la vagancia y, poco a poco, a la dependencia de las ayudas y los bonos alimenticios.
»Cambió también la moral de la sociedad. Hasta las iglesias comenzaron a cambiar. En la Iglesia católica desaparecieron las sotanas, el uso del latín y algunas de las antiguas formas de celebrar la misa. Incluso se modificaron algunos elementos tradicionales del presbiterio y del culto.
»Fueron muchos los cambios. Se proclamaba una sociedad en la que toda opinión debía tener espacio, y la propaganda comenzó a tener una influencia cada vez mayor.
»Después llegaron las computadoras y, con ellas, la capacidad de recopilar información sobre las personas. Se creó un perfil de la sociedad para conocer sus gustos, sus deseos y hasta sus debilidades. Así podían ofrecerle a la gente cosas que muchas veces ni siquiera necesitaba.
»Los valores fueron cambiando y dando paso a una visión cada vez más relativa de la verdad y de la conducta. El matrimonio comenzó a perder importancia para muchos. La familia también sufrió profundas transformaciones.
»Finalmente, el hombre comenzó a ser sustituido por máquinas y robots capaces de realizar el trabajo de muchas personas. Hubo despidos masivos y el desempleo aumentó. Cerca de tres cuartas partes de la población llegaron a depender, de una manera u otra, de las ayudas públicas.
»Como verán, nietos, poco a poco se fue perdiendo el sentido humanista de nuestra sociedad.
»Y entonces llegó el año 2026.
»Para ese momento, la atmósfera estaba contaminada. El desarrollo tecnológico y económico necesitaba cada vez más espacio y recursos. La temperatura aumentaba tanto en el mar como en la tierra.
»Comenzaron los terremotos y los tsunamis. Las placas continentales parecían haberse vuelto locas y hasta algunas islas cambiaron de posición.
»El eje de la Tierra sufrió una variación, relacionada con un desbalance de su momento inercial, y comenzó el caos.
»Después se agotaron los gases naturales y el petróleo. La humanidad tuvo que recurrir nuevamente a inventos y conocimientos que habían sido desarrollados desde el primer tercio del siglo XIX.
»Tesla volvió a ser estudiado. El electromagnetismo, la energía de las ondas, el Sol, los vientos y otras formas de energía comenzaron a cobrar una importancia que muchos habían olvidado.
»La humanidad tuvo que volver sus ojos hacia aquellas fuentes de energía para convertirlas en energía utilizable.
»Fue entonces cuando nos alienamos aún más.
»Y así apareció este Extraño.
»Un hombre con poderes que nadie podía explicar: la telepatía, la teletransportación y la ubicuidad. Podía estar en distintos lugares al mismo tiempo. Podía comunicarse con las personas sin hablar y aparecer donde nadie esperaba encontrarlo.
»Pero lo más extraño no eran sus poderes.
»Lo más extraño era el mensaje que traía.
Papá hizo una pausa. Miró hacia el lugar donde estaba reservado el espacio de Verónica y permaneció en silencio durante unos segundos.
Después nos miró a todos.
—Ese mensaje, hijos míos, es precisamente lo que tendremos que tratar el próximo jueves.
Se levantó lentamente del viejo sillón.
—Será breve —añadió—, porque lo que aquel Extraño viene a anunciarnos no es el final.
Hizo otra pausa.
—Es el principio.
Nota: Sobre “guardar”: no puedo almacenar el capítulo como un archivo permanente fuera de esta conversación, pero queda aquí en el chat como la versión corregida y organizada. Si seguimos trabajando el libro en esta conversación, tomaré esta versión como base para el próximo capítulo.
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Lo esperaré. Me parece tan conocido y a la vez tan raro leer sobre asuntos que he vivido, de los que soy testigo, pero aún así…
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    Capítulo 1. Un relato extraño en una ciudad

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